Mantis Religiosa, una mascota diferente

Estamos en Primavera, ya casi Verano. Empezamos a tener temperaturas algo más que calurosas; y, claro, comienzan a despertar a la nueva vida todos los animales de nuestro entorno, también los insectos. Uno de éstos invertebrados artrópodos, la Mantis Religiosa, está empezando a ser protagonista en algunas casas donde sus dueños deciden que desean tener un ejemplar de éstos como mascota.

Mantis religiosa
Mantis religiosa

Cómo es y dónde vive la Mantis Religiosa

Existen unas 15 especies diferentes de Mantis; pero quizá la que más conocemos todos es la Mantis Religiosa. Resulta fácilmente identificable por su cuerpo alargado y por su primer par de patas de gran longitud y robustez. La cabeza es de pequeño tamaño, forma triangular y está dotada de una gran movilidad; en ella se insertan lateralmente unos ojos muy grandes y saltones, así como un par de largas antenas. En cuanto a su color, en general su cuerpo es verde aunque también se torna amarillenta; siempre buscando camuflarse con el paisaje donde vive.

La podemos encontrar tango en laderas secas y cálidas como en praderas y estepas. En cuanto a zona geográfica, es originaria de los países mediterráneos, pero también has de saber que fue introducida en América a finales del siglo XIX y se ha adaptado perfectamente.

La casa de tu Mantis Religiosa

Ten en cuenta que tu Mantis Religiosa es un insecto, y como tal, necesita un refugio para sobrevivir. Lo ideal es que le construyas un terrario adaptado a su tamaño (unas tres veces más largo que la longitud de su cuerpo, y como el doble de ancho de su tronco). Es bueno que pongas en el suelo del terrario un sustrato capaz de absorber agua con el propósito de que suelte humedad al ambiente (necesaria para que tu Mantis sobreviva) y, además, que no se llene de moho fácilmente. Tienes que rociar con agua cada día el terrario para que se mantenga esa humedad que necesita tu mascota.

Es importante que también le pongas un conjunto de ramas y hojas para que ella pueda moverse, esconderse y colgarse de ellas, tal y como hace cuando vive en libertad. Todo esto también le vendrá genial para cuando mude su piel. Es un insecto que sufre hasta seis mudas antes de llegar a la edad adulta. En esas ocasiones se cuelga, literalmente, de una rama.

Y, algo muy importante, teniendo en cuenta que nuestra amiguita vuela y no queremos que se escape del terrario tan chulo que acabas de construirle, es taparlo. Pero, claro, no puedes cerrarlo herméticamente porque tu Mantis moriría (es un ser vivo, y como tal, necesita oxigeno para vivir). Así que la mejor solución está en poner una malla o gasa en la abertura del terrario. De esta manera tu Mantis vivirá como una reina y, además, su casa no tendrá humedad excesiva, algo totalmente inadecuado para estas mascotas.

Hay una alternativa que algunos dueños de Mantis prefieren antes de construir el terrario. Se trata de conseguir una planta de hojas un poco anchas, en una maceta, y dejar allí a la mascota. Si ella se mantiene alimentada y con la humedad adecuada (recuerda, hay que rociar con agua cada día) es fácil que se quede contigo durante toda su vida, que no va más allá de un año.

La dieta de una Mantis Religiosa

La Mantis Religiosa es un insecto carnívoro (ya sabes que las hembras son realmente voraces llegando incluso a comerse al macho tras la copulación) que no se alimenta de plantas, precisamente. En su dieta están todo tipo de insectos más pequeños que ella; le gusta cazarlos al acecho.

Para darle de comer tienes dos opciones; puedes comprar o cazar insectos vivos para su dieta (pueden ser saltamontes, grillos, moscas, avispas, etc.) y ponérselos en su terrario para que ella entrene y desarrolle su instinto de caza. En este caso debes prestar mucha atención hasta que tu Mantis Religiosa coma su dieta, porque al ser animalitos vivos pueden escapar o esconderse y, en ese caso, nuestra amiga pasará hambre al no encontrarlos.

Otra opción es darle alimento sin vida; de esa forma no tendrás que vigilar tanto a tu mascota y te aseguras de que coma.

Lo que sí es importante es que tu Mantis no debe comer todos los días. Lo normal es que ingiera alimento cada 2 a 4 días.

Ahora ya te has decidido a tener una Mantis como mascota pero, ¿dónde la consigues?

Cómo conseguir una Mantis Religiosa

Si eres persona de mucha paciencia y te gusta el campo, tan solo tienes que cogerte una tarde de estos días tan bonitos que estamos teniendo, acercarte al campo y acechar a una Mantis para llevártela a casa; recuerda que son animalitos que se camuflan con el color del entorno.

No olvides que puedes encontrarlas en zonas secas y cálidas.

Y si no tienes tiempo de salir a por tu Mantis, puedes comprarla. En los viveros pueden venderte una cápsula de huevos; seria bueno que criaras a tu mascota desde su nacimiento. Hay algunos científicos que afirma que estos insectos pueden llegar a reconocer a una persona.

Si decides comprar esa cápsula de huevos, ten cuidado de poner muchas mantis juntas en su terrario; son animales agresivos y podrían comerse unas a otras.

Cuéntanos, ¿eres de los que busca este tipo de mascota tan original?, ¿tienes o has tenido una Mantis alguna vez en casa?.

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