
Uno de los regalos que muchos niños ansían son las mascotas, que Papá Noel o los Reyes Magos les dejen debajo del árbol una mascota, preferiblemente un perro, aunque no suelen ponerle pegas a otro tipo de mascotas.
Es algo que seguro que ya has pasado por ello y que te llama la atención porque recibir una mascota tiene una forma de alegría muy diferente a los juguetes (más alegría da recibir un nuevo miembro en la familia que un juguete).
Sin embargo, muchas veces no se piensa en las consecuencias que hay de tener una mascota. A veces, si la mascota es pequeña, puedes llevarla contigo en tus vacaciones, siempre que en los otros sitios permitan tener mascotas porque habrá sitios donde no sea así, pero, cuando es grande, por ejemplo un perro, tienes que depender de residencias o lugares donde dejarlos que, a veces, cuestan bastante y muchos prefieren dejarlos en las casas encerrados (con lo que le creas un trauma al perro) o abandonarlos.
En Navidad lo que más se regalan son cachorros de perro y de gato que, cuando pasan unos meses y los niños se han aburrido de ellos, cuando estorban, acaban en la calle. Por eso, si vas a regalar una mascota en Navidad, ten en cuenta que es para «toda la vida» y que no puedes abandonarlo sólo porque no hayas previsto esos problemas. Es tu responsabilidad proporcionarle un buen hogar y quererlo mucho para poder ser un buen amo.

