Los gatos son una singulares mascotas que sorprenden a quienes las tienen en su hogar. Se trata de un animal de compañía que se hace querer y que da mucho cariño, a su manera, pero lo da. Por ello conviene saber más cosas de estos felinos que comparten la vida de los seres humanos en muchas viviendas.
8 Cosas que no sabías sobre las patas de los gatos

En esta ocasión, vamos a conocer ocho datos importantes acerca de las patas de los gatos.
1º. Las almohadillas de sus patas son muy resistentes
Las almohadillas de las patas de estos felines son tan poderosas que pueden soportar casi cualquier tipo de textura en tanto caminan por lugares difíciles. Además, son muy sensibles a temperaturas extremas, sea frío o calor.
2º. Uñas retráctiles
Los gatos tienen las uñas retráctiles. Estas mantienen escondidas hasta que ellos decidan sacarlas por el motivo que sea. Son retráctiles para proteger sus garras.
3º. Dejan un rastro al caminar
En las patas cuentan con glándulas que segregan un aceite que sólo se percibe por los propios gatos. El objetivo es ser reconocidos como tales y hacer presencia en ese sitio.
4º. Los gatos caminan sobre sus dedos
Los gatos son un animal digitígrado, esto es, que caminan solo sobre sus dedos, de esta manera se puede mover silenciosamente.
5º. Sudan por las patas
Las glándulas sudoríparas de los felinos no solamente ayudan a mantener su temperatura corporal equilibrada, sino que también su cuerpo las utiliza cuando se encuentran nerviosos.
6º. Nos pueden dar masajes
Cuando los gatos se hallan muy relajados empiezan a mover sus patas como si estuvieran dando un masaje. Ésto se debe a que cuando eran cachorros con este movimiento obtenían más leche de su madre.
7º. Las almohadillas combinan con su pelo
Este hecho dependerá de la piel de cada gato. Así, los gatos negros tienen almohadillas negras, los blancos normalmente las tienen rosas y si son de pintos pueden presentar en sus patas alguna mancha.
8º. Tienen un olor especial
Las patitas de los gatos pueden tener un olor a «papas fritas»; ello se debe merced a las glándulas sudoríparas.


