Una de las atracciones de Múrmansk, una singular ciudad de Rusia, ha aparecido hace poco en sus calles. Se trata del monumento al gato Semion, que, como detallan los lugareños, se le extravió a los dueños, residentes de Múrmansk, en Moscú, capital de Rusia, en 1987 y regresó a su casa seis años después tras una larga odisea.
Ahora el simpático gato viajero a rayas está sentado en un banco, sosteniendo en las garras un palo con un bultico en el parque de descanso en el lago Semenovskoye. Semion ya cuenta con una leyenda: si uno se sienta en el banco, deberá rascar al gato detrás de la oreja y pedir un deseo el cual casi seguro que se cumple según narra la leyenda.

Según lo que se cuenta, en 1987 la familia de los Sinishin regresaban a la casa de vacaciones en compañía de su gato siamés, llamado Semion, que se perdió durante una breve parada en Moscú, y seis años más tarde apareció en la puerta del piso de los dueños, si bien bastante desmojerado y en mal estado. Cómo el animal ha había conseguido cubrir la distancia de más de dos mil kilómetros entre las dos ciudades siempre ha sido todo un enigma.
Este caso, que salió publicado en el periódico «Murmansky vestnik» en 1994, tuvo una gran repercusión en Rusia. Así, se puede comparar con la historia del perro japonés Hachikō, que se convirtió en un icono de la lealtad en este país asiático. Incluso sobre la historia de Semion se ha rodado un cortometraje con el título «Historia de amor».
Múrmansk es una ciudad portuaria de Rusia ubicada en el extremo noroeste del país, específicamente en la costa norte de la península de Kola en la desembocadura del río Kola frente al mar de Barents (golfo de Kola), y próxima a la frontera rusa con Noruega y Finlandia, en la bella región de Laponia.


