El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado la primera propuesta de la nueva ordenanza municipal de protección, tenencia y venta de animales, que plantea prohibir llevar a los perros sin correa salvo en las zonas especialmente habilitadas para ello. Hoy en día, en Barcelona los perros pueden ir sueltos por la calle si sus dueños los tienen bajo control visual y obedecen a sus órdenes.
Los propietarios de estos animales tampoco podrán usar collares de estrangulación, ni podrán dejar a sus mascotas más de 12 horas solas en el domicilio, ya que se considerará maltrato. En el caso de los gatos no se les podrá dejar solo más de tres días solos en casa.

Con esta norma quiere evitar atropellos y peleas entre perros, además de facilitar que los dueños recojan sus excrementos. El incumplimiento de la correa obligatoria supondrá una infracción grave de hasta 1.500 euros, el mismo importe que la multa por no recoger de inmediato las deposiciones del perro.
Si finalmente se aprueba la ordenanza los perros sólo podrán ir sueltos en los aproximadamente 120 pipicans y zonas cerradas dedicadas a su ocio, pero se tratará de incrementar el número de estos espacios en coordinación con los distritos de la ciudad.
En relación a la entrada de perros en las playas, existe una prohibición general en este aspecto, pero se está estudiando un decreto que permita su presencia en ciertos momentos del día siempre y cuando no causen molestias a los bañistas.
Asimismo, la ordenanza contempla el fomento de la accesibilidad de los animales de compañía en el Metro de Barcelona que siempre podrán acceder salvo en las horas punta y cuando se celebren eventos multitudinarios en la ciudad.
Si bien en Barcelona hay censados 33.000 animales, el 95% perros, se estima que la cifra es casi tres veces más ya que en el 20% de las viviendas hay un animal de compañía, según la encuesta municipal.


